Relajarse, de verdad - un paso a paso inspirado en Thich Nhat Hanh

En esta serie : Souffle au quotidien — respirations, méditations, sommeil· Etapa 7/7

Respiración y meditación 1 h agoAñadir a favoritos

Relajarse, de verdad - un paso a paso inspirado en Thich Nhat Hanh
Illustration : Mei Arakawa

A menudo se confunde descansar con dejar de moverse. El maestro zen Thich Nhat Hanh proponía un ejercicio corto, despojado, para recuperar el gesto olvidado: dejar que el cuerpo se deposite, sin exigirle nada.

El descanso como práctica

El monje budista vietnamita Thich Nhat Hanh (1926-2022), fundador de la comunidad de Plum Village en Dordogne, pasó su vida traduciendo la práctica zen al vocabulario de la vida cotidiana. Entre las instrucciones más simples que transmitía, esta: relajarse - no buscando activamente la relajación, sino ofreciendo al cuerpo el espacio donde puede aparecer.

Vivimos en una cultura que valora el hacer. Incluso descansar, intentamos hacerlo bien: encontrar la técnica adecuada, la app adecuada, la duración adecuada. Thich Nhat Hanh proponía casi lo contrario: comenzar por reconocer que estamos cansados, luego dejar que el cuerpo lo esté - sin juzgarlo, sin forzar.

Una práctica guiada en diez minutos

Esta versión condensada de un ejercicio enseñado en Plum Village se puede hacer acostado sobre la espalda, sobre una esterilla o en una cama, en un lugar tranquilo.

  1. Instalarse (1 min). Acostarse sobre la espalda, los brazos a lo largo del cuerpo, las palmas de las manos vueltas hacia el cielo. Cerrar los ojos, o mantenerlos entreabiertos con una mirada suave hacia el techo.
  2. Reconocer la respiración (2 min). No busques respirar de una manera particular. Simplemente, deja que la respiración se haga, y nota: « Inhalo, lo sé. Exhalo, lo sé. »
  3. Sonreír al cuerpo (2 min). Lleva suavemente la atención al rostro. Relaja la frente, las sienes, la mandíbula. Una ligera sonrisa puede surgir - no para fingir, solo para señalar al cuerpo que no hay nada que combatir.
  4. Barrer hacia abajo (3 min). Sin esfuerzo, lleva la atención de los hombros a los pies: hombros, brazos, manos, pecho, vientre, caderas, muslos, pantorrillas, pies. En cada zona, una inspiración, una espiración, y la invitación interior: puedes depositarte.
  5. Descansar (2 min). Quédate inmóvil. No intentes nada más. Escucha lo que se deposita por sí mismo - el peso del cuerpo sobre el suelo, el ritmo de la respiración, la temperatura de la piel.

Lo que distingue relajarse de dormirse

Esta práctica no es una técnica para dormir (aunque el sueño puede venir, y está bien). Es un entrenamiento para recuperar el estado de ser que precede a la agitación. Para Thich Nhat Hanh, la relajación está asociada a lo que él llama «volver a casa» - esa experiencia simple de reconocer que estamos aquí, en este cuerpo, en este instante, sin tener que correr a otro lugar.

Cuanto más se practica, más rápido se accede. Tres respiraciones conscientes, una sonrisa al rostro, y el cuerpo se acuerda de lo que sabe hacer desde siempre: ceder su peso, soltar.

Cuándo practicarlo

  • Por la noche, antes de acostarse, para preparar el sueño sin forzar.
  • A media tarde, cuando el día se alarga - cinco a diez minutos son suficientes.
  • Después de un momento de estrés (una llamada difícil, un desplazamiento, una conmoción emocional): simplemente acostarse, reconocer lo que ha pasado, dejar que el cuerpo recupere su medida.

Como complemento de un seguimiento, no como reemplazo - si la ansiedad, el insomnio o el agotamiento persisten, consulte a un profesional de la salud. Esta práctica acompaña; no trata.

Artículo producido por inteligencia artificial, revisado bajo control editorial humano.

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Thomas VidalSoplo & meditación
Guía de la respiración, la atención plena y el sueño.
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