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Cuando se busca ralentizar un sistema nervioso tenso, a veces se lo ataca de frente - respiración forzada, meditación "eficaz". El Tai Chi propone lo contrario: acompañar el movimiento en lugar de detenerlo, hasta que la velocidad misma se deposite.
El Tai Chi Chuan (太极拳, tàijí quán, « la boxe del pináculo supremo ») nació en el centro-norte de China en el siglo XVII: la línea Chen emerge entonces en el pueblo de Chenjiagou, en Henan, luego el arte se ramifica en varios estilos (Yang, Wu, Sun…). Una tradición paralela, asociada a las montañas Wudang en Hubei, vincula el Tai Chi a prácticas taoístas más antiguas atribuidas al personaje legendario de Zhang Sanfeng - la cuestión histórica sigue siendo debatida. Originalmente un arte marcial interno, esta práctica evolucionó en el siglo XX hacia una cultura de salud y longevidad. Lo que ha permitido su transmisión es precisamente su manera muy particular de abordar lo que hoy se denomina «el estrés».
Mientras que la mayoría de los métodos de gestión del estrés buscan cortar la agitación (cerrar los ojos, detenerse, respirar profundamente), el Tai Chi propone transformar el movimiento - acompañar la puesta en marcha del cuerpo con gestos lentos, continuos, enraizados, hasta que la precipitación encuentre por sí misma su propio ritmo.
Se puede describir el efecto en términos simples, sin prometer demasiado. Una sesión de Tai Chi combina tres cosas:
Esta combinación estimula lo que los fisiologistas denominan el tono parasimpático - la rama del sistema nervioso autónomo que favorece la recuperación. Varios estudios científicos informan de efectos beneficiosos del Tai Chi sobre el equilibrio en las personas mayores y sobre ciertos marcadores de bienestar percibido. Mantengámonos moderados: los estudios varían mucho en calidad, y el Tai Chi no es un tratamiento. Es una práctica de entrenamiento en la presencia, de la que muchos practicantes informan que aligera - sin por ello curar.
Aquí tienes una entrada sencilla, sin material, en cinco a siete minutos. No sustituye ni a una clase ni a un profesor, pero da una primera idea de lo que la lentitud hace al cuerpo.
Lo que distingue al Tai Chi de una simple gimnasia suave es la atención prestada al gesto: la conciencia del apoyo, del peso, de la respiración, de la trayectoria de las manos. Poco a poco, esta calidad de atención se desborda de la práctica. Se siente que se cierra una puerta con más suavidad. Que se lleva una bandeja de otra manera. Que se responde a un mensaje con un poco más de latencia - la buena, la que deja tiempo para elegir las palabras.
Muchos practicantes de la tarde describen lo mismo: después de una sesión de veinte minutos, el cuerpo no pide hacer más - pide quedarse un momento en ese ritmo. Es la señal de que algo se ha depositado.
Como complemento, no como sustituto - consulta a un profesional de la salud si atraviesas un período de estrés duradero o de insomnio prolongado.
Artículo producido por inteligencia artificial, revisado bajo control editorial humano.
Cheminement taoïste — mouvement et souffle