Un bloque de tofu sedoso, un hilo de salsa de soja, un toque de jengibre, un poco de cebollino: el hiyayakko, es el plato japonés de verano que no requiere ni cocción, ni sudor, ni esfuerzo - solo un buen tofu y tres gestos.
Un plato que se nie a calentar
Algunas noches de verano, la sola idea de encender una placa ya es demasiado. Se llega, el apartamento ha cocido toda la tarde, se abre el refrigerador como se abre una ventana: por instinto de supervivencia. Es exactamente en esas noches que el hiyayakko (冷奴, literalmente «el sirviente frío») vino al mundo. Un plato que se niega a calentar, y que hace de ello una virtud.
En Japón, es parte de los grandes clásicos de verano, al igual que el somen o el zaru soba. Aparece desde el período Edo en los libros de recetas populares, servido en las tiendas de la calle los días de calor sofocante. La receta no ha cambiado mucho desde entonces: eso es lo bonito.
Lo que se necesita (para 2 personas)
- 1 bloque de tofu sedoso fresco (kinugoshi tôfu, aproximadamente 300 g) - es el único ingrediente que realmente cuenta; compra el mejor que encuentres en una tienda bio o asiática
- 1 cucharadita de salsa de soja (fermentada naturalmente, sin aditivos)
- 1 cm de jengibre fresco rallado
- 1 pequeña cebolla verde o 2 cucharadas de cebollino picado
- 1 cucharadita de copos de bonito (katsuobushi) - opcional, pero es lo que da el umami
- Un poco de aceite de sésamo tostado o algunas semillas de sésamo
Los gestos, en orden
- Saca el tofu 15 minutos antes: demasiado frío, pierde toda su seda. Fresco pero no helado, es cuando canta.
- Escúrrelo suavemente sobre un paño limpio, sin apretar (no es un tofu firme, queremos mantener su suavidad).
- Córtalo en dos cubos generosos, o colócalo entero en un bol hondo - es un plato que se come con cuchara, no con cuchillo.
- Ralla el jengibre encima, espolvorea la cebolla verde, vierte la salsa de soja después para que no se empape.
- Un hilo de aceite de sésamo, una pizca de katsuobushi si tienes, y listo.
Variantes del verano
- Versión tomate: algunos dados de tomate maduro, un hilo de aceite de oliva, una punta de shiso o de albahaca. Un puente Japón-Mediterráneo que funciona sorprendentemente bien.
- Versión durazno-albahaca: sí, el durazno va con el tofu sedoso. Medio fruto en finas láminas, una vuelta de molinillo de pimienta, un poco de albahaca. Dulce-salado delicado.
- Versión myoga-shiso para puristas: si tienes la suerte de tener acceso a estas dos hierbas japonesas de verano, tienes la versión canónica.
- Versión «no dogmática»: tofu sedoso, aceituna kalamata, alcaparras, un poco de ralladura de limón. Ya no es realmente un hiyayakko, pero es el mismo gesto - un plato que se compone más de lo que se cocina.
Lo que marca la diferencia
El tofu, únicamente el tofu. Un tofu industrial bajo plástico no dará este plato - solo un cubo insípido en una salsa. Busca un tofu fresco, sedoso, con una fecha cercana: es un alimento vivo, no se conserva. En una buena tienda asiática o en una biocoop, hoy encuentras excelentes tofus artesanales.
El resto - la salsa, el jengibre, la cebolla verde - es acompañamiento. Tres minutos, ningún fuego, una verdadera dulzura de verano.
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Inès MoreauCocina vegetal de temporadaCocina vegetal gourmet y de temporada — « no demasiado dogmática ».